Por: Rafael Coutin
La vista de la "Mansión" con
rejas, que espera a Elián en La Habana, ha
desempolvado en mi recuerdo como
transcurría la vida de un alumno interno,
en una de las escuelas de Cuba, que ha
dejado su impronta en mi memoria, en mi
caracter y en mi vida toda; no era una
escuela para alumnos corrientes, ni especial
para niños de mala conducta, o con
problemas mentales, NO!, era para la élite
de la niñez, los que serían al decir de
Raúl; "Los futuros Cuadros de Mando de
las FAR", me refiero a la Escuela
Militar "Camilo Cienfuegos" de
Holguín.
Al principio se veía como las imagenes
interiores de la "Casa de Elián",
las camas arregladas, las botas lustradas,
debajo de la parte inferior, la toalla
doblada en la barra exterior, los closet
abiertos, mostrando un impecable orden. Los
baños relucientes, el TV en cada
"Salón de Reuniones", y sobre
todo, aquellos muchachos que parecian
soldados de miniatura!, se veian idénticos,
la gorra de plato, las charreteras rojas, la
hebilla con la efigie de Camilo. Tenía
apenas 12 años y me parecía mentira que
algún dia yo pudiese vestirme asi. Mi
familia humilde, con antecedentes religiosos
era un verdadero problema para ser aceptado.
Un viejo amigo de mi padre, con suficiente
influencia hizo posible mi sueño.
El primero de Septiembre de 1972, fui
aceptado. No cabía en mi, mi sueño de ser
algún dia piloto de guerra podría hacerse
realidad. Sin embargo, a las pocas horas de
estar alli supe que diferentes iban a ser
las cosas los proximos 6 años. Un siniestro
personaje apareció de pronto en mi vida,
como sacado de un relato de presidio; el
sargento Reynaldo Tomas Moya. Un negro
racista, que no ocultaba su desprecio a los
"blanquitos".
Al dia siguiente nos enviaron para la
agricultura, a una granja en la zona de La
Jíquima, cerca del poblado de San Andrés,
en Holguín. En plena temporada de lluvias,
con el fango arriba del tobillo, me
entregaron un machete que casi me llegaba al
hombro. -"Aqui lo que hay es
chapea" -dijo el primer dia el Jefe de
Lote- "Para que me mandan esos niños?.
Para que se hagan hombres!, fue la respuesta
de Moya.
No me voy a extender, por razones de
espacio. Solo contare que nos ponian metas
como a los agricultores adultos, las manos
las deje en el machete, primero ampoyas,
luego sangre, me vendaron las manos y me
mandaron de nuevo para el campo,
criticandome por ser "blandengue",
Tenia, 12 años, y me castigaban si no
cumplia mi norma, el Sgto. se burlaba de mi
en público y azuzaba a los alumnos mayores
para que me golpearan, fue muy duro...
El la ciudad, terminada la agricultura,
el menu del dia eran los castigos, por
cualquier motivo nos castigaban, recuerdo
una vez que unos muchachos mayores lanzaron
al poligono varios tubos de luz
fluorescente, como no aparecieron los
culpables, nos hicieron marchar descalzos
sobre los vidrios. Una noche de Enero,
cuando mas arreciaba el frio, habia pasado
la hora de silencio pero algunos seguian
haciendo chistes, Moya se levanto, prendió
las luces y nos hizo salir a formar en ropa
interior en el polígono, luego de más de
media hora en atención, nos puso a marchar,
descalzos, semidesnudos y nos obligó a
cantar himnos revolucionarios, eso se
prolongó pasada la media noche. Era muy
común que los castigos fueran de noche, nos
levantaban a las 11:00 pm y nos ponian a
limpiar los urinarios y los inodoros, a
oscuras, como ya habian cortado el agua
habia que acostarse con el mal olor arriba
hasta el dia siguiente.
A veces nos castigaban con los alimentos;
nos ponian a marchar a la hora de almorzar
hasta las 2:30 pm. cuando ya teniamos que ir
para las aulas, y apenas daba tiempo a comer
algo. El castigo predilecto, hacer un hoyo
en que uno cupiera y luego taparlo, o correr
con una colchoneta cargada en la cabeza,
cualquier cosa era preferible al castigo
mayor, perder el pase. Moya se enseñaba
particularmente con algunas fechas
especiales, con el cumpleaños del
desafortunado o el dia de las madres, En
esos casos era muy duro ser castigado con la
privación del pase. Si alguno no soportaba
aquello y se "rajaba", la escuela
avisaba al comite militar y al cumplir los
16 años lo sacaban de donde estuviera y lo
enviaban al servicio militar, que en mi
epoca significaba Angola o Etiopía.
Pobre de Elián si lo envian a Cuba,
Quién sabe lo que le harán cuando este
lejos de las camaras y tenga frente a si a
un Sargento Moya en bata de psicólogo o
pediatra?, que le podrán hacer para que se
olvide de Miami, de su escuela y sus
amigos?, no quiero pensar en ello, pero el
solo recuerdo de mis vivencias me hacen
estremecerme de compasión por el
infortunado niño.