PABLO ALFONSO
El Nuevo Herald
La decisión de Rusia de cerrar ``antes
de fin de año'' la base de espionaje electrónico
de Lourdes, pone fin a cuatro décadas de
presencia militar rusa en Cuba y representa
un duro golpe para el régimen de Fidel
Castro, que se verá privado de acceso a
importantes fuentes de inteligencia y a los
$200 millones anuales que recibe de Moscú
por la renta de esa estratégica instalación.
``Tras largas conversaciones, se ha
considerado conveniente retirar el centro
radioelectrónico instalado en Cuba'',
anunció ayer el presidente ruso, Vladimir
Putin, al concluir una reunión con la cúpula
militar de ese país.
La clausura de Lourdes, la mayor
instalación militar secreta que Moscú
posee en el extranjero, fue alcanzada luego
de ``profundo análisis y largas
conversaciones con nuestros socios
cubanos'', explicó Putin.
Cuba reaccionó sorprendida por el
anuncio público de Moscú, y aseguró que
el acuerdo sobre la instalación no estaba
cancelado.
``El acuerdo sobre el centro radioelectrónico
de Lourdes no está cancelado, ya que Cuba
no ha dado su aprobación, y resultará
necesario que Rusia continúe negociando con
el gobierno cubano'', afirmó el miércoles
por la noche un comunicado oficial leído en
la televisión cubana.
Todavía, agregó el comunicado cubano,
``hay importantes cuestiones por resolver
con relación al tema''. Cuba espera, añadió,
que ``este diferendo se resuelva de forma
razonable, justa y digna. Algo debe ser
comprendido por todos sin ningún tipo de
ilusiones: en Cuba no hay, ni habrá pánico
ni temor''.
Por su parte, el general Anatoly
Kvashnin, jefe del Estado Mayor de las
Fuerzas Armadas, aseguró que Rusia cerrará
también su base militar en la bahía Cam
Ranh, en Vietnam, como parte de un programa
de reforma de la estructura militar que
incluye a Lourdes.
``Ahora la situación militar y política
ha cambiado y se ha mejorado enormemente la
calidad de los equipos militares, factores
que hacen innecesaria la base'', amplió
Kvashnin.
Sus afirmaciones contradicen
declaraciones de Putin, formuladas hace
apenas 10 meses, cuando confirmó la
importancia operativa de Lourdes, durante la
visita que efectuó a Cuba. A mediados de la
pasada década Rusia invirtió unos $90
millones para ampliar y mejorar las
instalaciones, donde trabajan unos 1,500
militares rusos.
El presidente George W. Bush elogió la
medida en una declaración escrita difundida
por la Casa Blanca.
``El presidente Putin comprende que Rusia
y Estados Unidos ya no son adversarios'',
declaró Bush. ``Ambas naciones están
echando abajo reliquias de la Guerra Fría y
construyendo una nueva relación,
cooperativa y transparente para el siglo
XXI''.
Edward González, profesor emérito de
Ciencias Políticas de la Universidad de
California en Los Angeles (UCLA) y experto
en asuntos militares de la Rand Corporation,
aseveró que la decisión rusa ``es un golpe
político para Castro'' que evidencia la
irrelevancia de Cuba en el nuevo contexto
internacional.
``Las acciones terroristas de septiembre
han creado un replanteo en las relaciones de
Estados Unidos con Rusia y con China,
dejando a un lado el antagonismo y centrando
la atención en el fundamentalismo islámico
como enemigo común'', afirmó González.
En julio del 2000, la Cámara de
Representantes norteamericana aprobó un
proyecto de ley, auspiciado por la
congresista cubanoamericana Ileana
Ros-Lehtinen, que prohibía cualquier alivio
a la deuda externa de Rusia si antes Moscú
no clausuraba la base de Lourdes.
Ros-Lehtinen expresó cautela ante el
anuncio de Moscú y añadió que había que
esperar sus resultados concretos.
``Una cosa es que salga el personal ruso
de esas instalaciones y otra que desmantelen
realmente la base'', indicó la congresista,
quien expresó sus preocupaciones en una
carta dirigida ayer a Bush.
La base de Lourdes es el último residuo
de la presencia militar de la época soviética
en Cuba, que en su momento llegó a ser de
unos 20,000 hombres.
Según Lincoln Díaz-Balart,
representante republicano por la Florida, la
decisión de Putin refleja la nueva relación
de cooperación existente entre Rusia y
Estados Unidos en la lucha contra el
terrorismo internacional.
``Hay otros estados cooperando en esa
lucha, con la excepción de Irak y Cuba'',
subrayó Díaz-Balart.
La base fue construida por el servicio de
espionaje militar soviético (GRU), en los años
70. Al principio contó con 850 técnicos,
que luego aumentaron a 2,000 antes de
reducirse a unos 1,500 tras la desintegración
de la URSS. En 1999 se construyeron en
Lourdes tres nuevas antenas y se remodelaron
sus instalaciones. La base tiene la
capacidad de recoger señales electrónicas
a 1,000 millas de distancia.
El ministro de las Fuerzas Armadas y
segundo hombre en la jerarquía cubana, Raúl
Castro, declaró en mayo de 1993 que esa
instalación proporcionaba a Moscú el 75
por ciento de sus informaciones estratégicas
militares, facilitaba las comunicaciones con
su flota y le permitía el contacto con sus
embajadas en la región.
Sin embargo, fue el ex coronel de la KGB
Stanislav Lunev, que desertó en 1998, quien
reveló a Washington el verdadero alcance de
Lourdes.
Según Lunev, tras la invasión de Kuwait
por Irak en 1990 y la consiguiente Guerra
del Golfo, encabezada por Estados Unidos,
Moscú espió en todo momento desde Lourdes
los planes bélicos. Lunev aseguró que el
Kremlin lo conocía todo, aunque no facilitó
esa información al régimen de Bagdad
porque Rusia había aprobado en la ONU la
campaña contra Irak.
``Tuve los papeles en la manos, lo sabíamos
todo, incluyendo el ataque por sorpresa'',
afirmó.
E-mail: palfonso@herald.com